CAMBIANDO LA HISTORIA


La moda le marca el paso al tiempo; lo que una vez fue tendencia ahora quizás es cosa del

pasado, de identidad, recursos creativos o folklore. Cada región posee sus maneras, procesos y

formas; Cuba es una de ellas. Vivo en un país donde por años la palabra moda tuvo su significado

mas matemático, de eso que se repite; donde lo diferente era mal visto e incluso penalizado por

atentar contra las bases de la nueva revolución. Se quería una igualdad, donde todos fuésemos

iguales, donde cada niño, joven u adulto siguiera un patrón, tanto que se popularizo como nunca

antes el llamado ``uniforme´´.

La ideología se proliferó por años, pero que no es el tiempo sino carácter evolutivo. Las nuevas

generaciones comenzaron a marcar la pauta, la apertura mediática de la isla y la importación

contribuyeron al desarrollo de un mercado alternativo; negocio por cuenta propia que contribuye

en ocasiones a la consecuencia del antes mencionado uniforme y al desarrollo de la industria del

fake; evidente en las calles donde piezas textiles profesan nombres de fácil reconocimiento como

Gucci, Louis Vuitton o Supreme.

La industria internacional ha comenzado a interesarse en la isla, pero un inexistente carácter

publicitario deja de lado la posibilidad de crear una identidad visual autóctona y que claramente se

necesita. Marcas como Lacoste, Versace, Guerlain o Mango se divisan desde las vidrieras pero

son controladas directamente por empresas como TRD (Siglas que responden al gobierno y que

controlan el comercio interior). La diferencia de los precios en comparación con el resto del mundo

aun nos hace pensar, piezas de fácil acceso económico en otras latitudes, en Cuba son vistas

como objetos museables. Para quien no conoce, es fácil juzgar, pero para un país como el nuestro

donde no tenemos una industria de la moda establecida es necesario el contacto con las piezas,

el acceso a los diferentes stores y la posibilidad de adquisición. Los elevados precios parten de la

compra a terceros, pero cómo es posible comercializar el stock de colecciones pasadas a precio

de nuevas e incluso como exclusivas. El embargo estadounidense hace de las suyas o debemos

juzgar a los altos responsables cubanos por el poco conocimiento sobre esta naciente arista. Pero

ese ya es otro tema.

 La moda es sinónimo de individualidad, cultura y progreso. El desarrollo parte de un hito, de un

punto de partida representativo, y en Cuba ya es evidente el cambio. El gusto estético aun parte

de un selecto grupo, pero esta incidiendo en esa juventud con nuevas necesidades características

del momento histórico. Lo que hace par de años se reservaba solo para unos pocos ahora ya no

luce a utopia.

 Una vez alguien dijo que la nueva generación era el futuro de nuestro país; y así esta siendo.

Revistas digitales, marcas, e influencers desde las diferentes redes sociales van exhibiendo esa

nueva Cuba. Ese sin fin de inspiración que ha servido de punto de partida para creativos dentro

todo el sistema internacional de la moda y que ha servido de locación a prometedores

principiantes y veteranos como Chanel.

Cuba se abre al mundo y el mundo se abre a Cuba. Lo que una vez se considero parte de un

diversionismo ideológico ahora es tema de análisis y constancia. Cuba esta cambiando y los

cubanos vamos cambiando con ella.